6.5.09

Querido veterinario (I)


Conseguí un par de hojas adhesivas y un bolígrafo que se caía a pedazos en el despacho de la administrativa y redacté una nota anónima para el veterinario. Toda en mayúsculas. Relataba algunos hechos curiosos y finalmente decía que no era lo único.

La pegué en su moto. No sé qué hará, ni siquiera sé si hará algo, pero yo he cumplido con mi parte.

La traición continúa, a pesar de todo.

Anécdotas ilustrativas

Un tipo gordo que trabaja en la sala de despiece junto a nosotros cuenta algunas anécdotas verídicas que quizá ilustren un poco hasta dónde llega la patética candidez del consumidor. Creo interesante transcribirlas:

  • La ternera que se vende como ecológica es, en muchos casos, un animal enfermo que no ha engordado lo suficiente como para venderla como cualquier otra. Se dice que es ecológica, aludiendo a su tamaño: alimentada sólo con pasto, sin pienso, no ha engordado, por ello es ecológica. Se vende más cara que la normal.
  • -Los pollos que trabajamos en la empresa se venden como productos 'halal', con su correspondiente etiquetaje. Ésto significa que son aptos para el consumo por parte de la población musulmana, porque (entre muchas otras cosas) el sacrificio de los animales ha sido llevado a cabo mediante el ritual propio de dicha religión. La verdad es que no han sido sacrificados de ése modo, sino igual que todos los demás. Sin embargo, la población musulmana lee la etiqueta y lo compra. Se trataría pues, de productos haram: no aptos para la población musulmana.

Carnet de manipulación de alimentos de Alto Riesgo

Para conseguir este carnet tuve que pagar 50 euros la primera vez, en una empresa de formación cuyo negocio consiste en impartir cursos. Éste consistió en tres horas de cháchara con un profesor simpático, la entrega de un libro que repasamos por encima en clase y unas cuantas anécdotas. Además de los 50 euros.

Cuando nos lo hicieron en el curso, nos dijeron que no se nos haría entrega del documento hasta el final del curso, de ese modo nos saldría gratuito. Si teníamos que dejarlo y lo queríamos, debíamos pagar por él.

Para superarlo estuvimos 3 ó 4 horas escuchando a una monitora que, al final, nos hizo un examen para el cual nos dió las respuestas. Nuestra profesora ya nos había advertido: tenía que asistir desde otra provincia para el evento y no le hacía la menor gracia, así que si alguien suspendía, ya se encargaría ella de cambiarle las preguntas para que aprobara.

Un mes después, más o menos, entraron dos nuevos alumnos que han trabajado tanto o más que los demás. Eso sí, sin el carnet. Se supone que está prohibido, pero el veterinario no se sabe las caras de todos los alumnos y en sus exámenes rutinarios no revisa quién tiene el carnet y quién no. Es puro trámite, pero se trata de un trámite que éste traidor adora profundamente.

Ojalá hubiésemos suspendido todos.

Realizaron su examen respectivo después de haber descuartizado más pollos que yo, lo cual no cumple con la normativa legal estipulada respecto a las condiciones sanitarias.

Es inadmisible, por supuesto.