2.4.09

Apuntes

Comienza la clase en el aula de teoría. Tras el desayuno, bajaremos a cortar. Siempre es mejor que empezar antes del desayuno y continuar tras el desayuno. Estamos en clase y comienza a tratar por encima el tema de los productos elaborados y los embutidos, pero se desvía y nos habla de algunos de sus descubrimientos en empleos anteriores (es necesario insistirle para que lo cuente, ya que al principio se niega a dar detalles):

  • Salchichas Frankfurt. 1% de carne máximo. El resto del contenido son aditivos y agua.
  • Bacon. Para la elaboración del bacon se utiliza la panceta deshuesada. En lugar de ser guardada en la cámara frigorífica, la carne se deja a temperatura ambiente durante varios días. Esto ocasiona la podredumbre del producto, que adquiere una tonalidad verdosa. En este punto, admite una cantidad de salmuera mucho mayor a lo que admitía originalmente, adquiriendo mayor peso y aumentando la rentabilidad del producto. Tras esto, se practica la salazón y posteriormente el ahumado.
  • La peor carne va dirigida a hoteles. Los productos caducados se suelen destinar (previo cambio de etiqueta) a la venta para hoteles.
  • El material blanquecino que suele recubrir los salchichones es yeso.

Comenta que ya no consume salchichas Frankfurt ni bacon, pues le producen asco.

1.4.09

La sala de máquinas

Un par de máquinas hacen funcionar las cámaras de refrigeración. Están programadas para actuar automáticamente. Poseen algunos botones a la vista; botones verdes y rojos. Accedí a la sala de máquinas en un descuido del personal (profesores, trabajadores) y manipulé los botones de una de ellas. Fue un viernes. Con todo el fin de semana por delante, esperaba que repercutiera negativamente sobre las características organolépticas de la mercancía. Ahora sé que la mercancía no permanece durante los fines de semana en la empresa, pero también sé que al volver a clase el lunes, una de las máquinas no funcionaba.

¿Traición o casualidad?

Ternera (II)

Despiezamos pollos en la cámara de trabajo (17º C) y aparece un tipo que he visto alguna vez. No sé quién es. La profesora le dice que queremos saber a dónde van las terneras para no comprar allí, en clara referencia al Glorioso Viernes de la Ternera Caducada. Se trata del transportista. Nos dice que van a restaurantes y hoteles. Hoteles caros.

Mientras más estrellas tiene el hotel, dice, más barato compra. Y si durante el transporte se cae al suelo algún pedazo de carne, continúa, e incluso si se pisotea, eso no se tira. De vuelta con el resto.

Algunas chicas no están cómodas ante la perspectiva y gesticulan de asco. Yo sonrío al transportista, y él me sonríe a mí. Me acuerdo de los resfriados y de que no llevamos mascarilla. 

30.3.09

Ternera (I)


Viernes. De nuevo, un día soleado. Comenzamos la clase en el curso de Charcutería-Carnicería de manera poco habitual: en el aula. En el aula nos enseñan la teoría. Un vídeo sobre el despiece de la canal de cerdo o el módulo de Prevención de Riesgos Laborales, por ejemplo. Cómo convencer a un cliente de que compre aún cuando se muestre reticente (tipos de negativas y cómo contestar a las mismas...), los diferentes tipos de clientes y cómo hacerles frente.

Lección de hoy: [repaso del] escandallo. El escandallo consiste en calcular el coste de un producto para otorgarle un precio de venta cuya ganancia, además de sumar beneficios a la empresa, asegure la continuidad de su actividad.

Es entrenido, de fácil resolución. Lo prefiero a bajar a la cámara de trabajo. 

Después de la teoría, viene algo de práctica. La empresa para la que habitualmente trabaja la mía trae ternera. Bolsas de plástico que incluyen entrecot, babilla, paleta... Tenemos que limpiar el producto [sacar grasa, tendones, nervios] y trocearlo en cuadraditos para futuros estofados. 

La dirección del matadero de donde procede toda esta carne está en algún rincón remoto de Alemania. Lo veo en la etiqueta. No me fijo en la fecha de caducidad, pero la profesora tiene instrucciones precisas y nos informa inmediatamente.

La carne lleva caducada casi una semana.

La que estamos cortando para estofado será cocinada y vendida como producto elaborado, gracias a lo cual podrá mantenerse legalmente en el mostrador o la cámara frigorífica de donde sea que vaya durante siete días más. El tiempo que un producto puede mantenerse a la venta depende de su categoría (fresco, elaborado...). De este modo, el aprovechamiento es total.

Pero aún queda carne. La siguiente tarea que nos asignan es sacar el resto de productos de sus respectivas bolsas de plástico e introducirlo en nuevas bolsas de plástico. La profesora insiste: tenemos que procurar que la etiqueta no acompañe al producto. Es prioritario retirarlas. La fecha de caducidad no puede llegar al destinatario, cuando la empresa para la que estamos trabajando la venda.

Nos comenta que lo que estamos haciendo es una porquería, pero que todas las empresas lo hacen. Recalca este punto y yo sé que tiene razón. El olor de la carne recuerda al de los huevos podridos.

Después de realizar el procedimiento tal y como se me ha indicado, introduzco una pequeña variante: cojo las etiquetas que están sobre la superficie del producto y la introduzco entre las vetas de la carne, ya que al apretarla puedo introducirla en la bolsa [que sostiene una compañera] sin que ésta pueda advertirlo.

Sin cómplices.

La mayoría de bolsas han pasado por mis manos, así que el producto llegará al vendedor con la correspondiente etiqueta. Un círculo completo. Aún así, cabe la posibilidad de que éste ni siquiera repare en ello. Mi traición habrá sido en vano, entonces, pero también la inversión monetaria de la empresa para la que trabajamos. 

Y mi traición es, a fin de cuentas, una traición. He cumplid0 por hoy.

29.3.09

Beneficios para la empresa

La empresa recibe subvenciones del Estado por cada alumno que realiza el curso. Cada alumno se transforma, rápidamente, en productor. Aporta beneficios casi exclusivamente. Los gastos que conlleva el curso pueden cubrirse utilizando las subvenciones.

Los alumnos trabajan codo con codo con la plantilla de la empresa. Éstos promueven un ritmo de trabajo frenético (probablemente por terminar antes), que siguen los alumnos sin cuestionamiento alguno.

Horario del alumnado: 09.00-14.00 h.

Excepción: si el lote no ha sido despiezado, embarquetado y etiquetado; si no se ha efectuado la limpieza de la cámara de trabajo; el horario no se cumple. La profesora anuncia el final de la jornada: cuando llega el momento de efectuar la limpieza. Esto sucede siempre de manera impuntual: quizá por la prohibición expresa del veterinario de llevar reloj de pulsera durante la jornada de trabajo, quizá por el aprovechamiento por parte de los trabajadores de nuestra fuerza de trabajo.

Por ello pregunto la hora a menudo, la sepa o no. Meto prisa a la profesora y al resto del personal, y hago constar mi apego al horario establecido.

Un buen día para la Traición


Hace un buen día ahí fuera y el sol brilla y calienta. En la cámara de trabajo, la temperatura es de 15ºC, aunque el máximo permitido es de 9ºC. Un veterinario (joven, barba rojiza, complexión delgada, altura por encima de la media) controla que la empresa cumpla todos los requisitos que estipula la ley, así que tal vez la ley sea flexible en ese punto. No lo sé. Los trabajadores cambian su rutina, según la presencia del veterinario. No hacen ciertas cosas en presencia del veterinario. Nosotros cambiamos nuestra rutina en presencia del veterinario. No hacemos ciertas cosas.

Realizo un curso de Carnicería-charcutería. La clase consta de 15 personas. El número de trabajadores máximo que he podido contabilizar en las salas de despiece: 4 personas (incluyendo: profesora + estudiante en prácticas). Actualmente, 2 personas se mantienen fijas trabajando en la sala de despiece. La profesora se une a menudo. Normalmente no baja sola: baja con nosotros (alumnos).

La plantilla de la empresa (hasta donde alcanzan mis conocimientos) consta de 1 empleados de oficina + 3 trabajadoras (incluyendo: profesora; restando: estudiante [terminadas las prácticas]). El número de personas activas en las salas de despiece, alcanza casi a diario (bajo índice de excepción): 17-18 (normalmente, falta algún alumno).

Ningún alumno percibe ningún tipo de salario o pago por sus servicios. En ocasiones contadas (algún final de semana), se utiliza la carne sobrante (trozos de carne que se han separado accidental o deliberadamente durante el elaborado del producto y que han sido guardados en la cámara frigorífica) para fabricar albóndigas, hamburguesas, crestas (más pequeñas que las hamburguesas y de especiado picante), ... Éstas se dividen y cada alumno puede llevarse a casa un número determinado (que depende de la cantidad de carne sobrante). 

Normalmente cortamos pollo. Excepciones: pavo (1 vez), ternera (1 vez). Despiece del pollo: cortamos alitas, separamos patas y rajamos piel intermedia. Separamos cuartos traseros (huesos: caparazón) de cuartos delanteros (huesos: carcasa). El despiece de la canal de pollo consta de: 1) cuartos traseros, 2) cuartos delanteros, 3) molleja, hígado y corazón.

Cuartos traseros incluyen pechuga. Por la parte interior, realizo cortes arbitrarios para sacar carne (acción incorrecta) que no acompañará al producto, sino que permanecerá en nuestras instalaciones. Aumenta la probabilidad de que se transforme en producto para los alumnos.