La empresa recibe subvenciones del Estado por cada alumno que realiza el curso. Cada alumno se transforma, rápidamente, en productor. Aporta beneficios casi exclusivamente. Los gastos que conlleva el curso pueden cubrirse utilizando las subvenciones.
Los alumnos trabajan codo con codo con la plantilla de la empresa. Éstos promueven un ritmo de trabajo frenético (probablemente por terminar antes), que siguen los alumnos sin cuestionamiento alguno.
Horario del alumnado: 09.00-14.00 h.
Excepción: si el lote no ha sido despiezado, embarquetado y etiquetado; si no se ha efectuado la limpieza de la cámara de trabajo; el horario no se cumple. La profesora anuncia el final de la jornada: cuando llega el momento de efectuar la limpieza. Esto sucede siempre de manera impuntual: quizá por la prohibición expresa del veterinario de llevar reloj de pulsera durante la jornada de trabajo, quizá por el aprovechamiento por parte de los trabajadores de nuestra fuerza de trabajo.
Por ello pregunto la hora a menudo, la sepa o no. Meto prisa a la profesora y al resto del personal, y hago constar mi apego al horario establecido.

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